Por Julián González
Dicen que hay dos tipos de secretos, los que tenemos con los demás, y los que tenemos con nosotros mismos. Los segundos, sin duda alguna, son los peores, porque no sabes que los tienes hasta que los revelas. Pero dar este paso no siempre es fácil. Vergüenza, dignidad, timidez, miedo a la humillación son las razones que nos impiden ser sinceros con nosotros mismos y admitir algo que no nos gusta. Existe una manera de compartir tus secretos con los demás de manera anónima. Se llama Post Secret.
PostSecret es uno de esos fenómenos únicos, mágicos, maravillosos que difícilmente se repetirán en los próximos años. Todo empezó en 2003, cuando un estadounidense llamado Frank Warren viajó a París. Allí compró unas postales de El Principito y por la tarde, en el hotel, las guardó en un cajón de la mesilla. Esa noche tuvo un sueño increíblemente lúcido en el que se vio a sí mismo abriendo el cajón y cogiendo esas postales. Alguien había escrito un mensaje revelador en cada una de ellas. Cuando se despertó intentó reescribir esas mismas líneas en sus postales. Lo que Frank no sabía era que esas tres postales de El Principito serían las primeras piezas de arte del fenómeno al que ha dedicado su vida.
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