Primero que nada ten a la mano un cigarrito porque puede ser que es post incremente tus ansias para prenderlo y recuerda que fumar MATA. (Me fumé 3 en la realización de este post).
El taco de la muerte, el garro, el faro, el chíngame un pulmón, el pitillo, el fifaro… La verdad es que no me se muchos sinónimos de esta placer tan antiguo pero sí me pone a reflexionar en la utilidad que tiene un vicio que en la última década ha sido tan desprestigiado, castigado y discriminado por la sociedad no consumidora de la planta del tabaco.
Es cierto, muy cierto que daña muy cabrón el cuerpo, vascular, respiratorio, neuronal… todo es pedo ya nos lo sabemos. Pero también es muy cierto que este vicio es un placer que para los que fumamos siempre ah sido difícil de explicar y no es mi intención explicarlo sino persuadir a los no fumadores a experimentar este placer inexplicable.
Hay muchas personas que culpan a las tabacaleras de tener un control sobre el consumidor al realizar una venta de un producto que es adictivo, pero no nos hagamos pendejos, cualquier persona que quiera dejar de fumar puede dejar de fumar, si, es cierto que es adictivo y que es necesario una fuerza de voluntad y control corporal pero no es un dependencia inminente y que altere el rumbo de lo cotidiano en una persona. Entonces ¿Porqué los fumadores no dejamos de fumar? Es una respuesta muy sencilla y simple: por que fumar es rico, así es, fumar se siente rico.
Imagina los siguiente: jueves diez de la noche, acabas de salir de una sesión intensa de lo denominas trabajo, recibes una llamada amistosa y seductora que te invita a un convivio social que te saca de tu rutina y te invita a tener un vaso, a ese vaso le colocas tres y solo tres hielos cilíndricos agregas una bebida embriagante de tu elección y lo colocas en tu mano, te sientas y comienzas a platicar tus penas, alegrías, chistes y vivencias semanales, tu mano empieza a mojarse por el sudor de la bebida embriagante a causa de los tres hielos cilíndricos y todos esta tan bien… pues ¿no?, ¿ verdad fumadores? Entonces es cuando el tan castigado vicio en forma de tubito te hace ojitos desde muy dentro de tu ser, emigra de una cajetilla debidamente adornada por la mercadotecnia, se coloca en tu boca y una chispa de fuego enciende el gas que emite tu encendedor, de repente tu boca se llena de un humo de inexplicable sabor que recorre toda tu vía respiratoria y sale por donde el placer comenzó. ¿A poco no acabo de describir una sensación sumamente placentera?
Me quedaría aquí escribiendo hojas y hojas de situaciones donde un tubito de las características ya mencionadas causa placer, pero no tengo tiempo.
Fumo, nunca me he planteado dejar de fumar, no sé si sea el debido tiempo de por lo menos platearme la posibilidad de dejar de hacerlo.
Fuma y la separación en espacios para personas que están viciadas por él tabaco también es discriminación. Di no a los espacios libres de humo.
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